domingo, 6 de abril de 2008

No sé si estoy muy triste o muy enfadada...

Acabo de recibir una muy mala noticia. A mi cuñada, le han robado el perro y ha desaparecido. Lo peor no es eso, sino que estamos todos seguros de que se lo han robado para matarlo, porque los vecinos (por llamar de alguna manera a esos malnacidos, y lo siento, porque no suelo ser malhablada y menos malescrita, pero no puedo con la gente que hacen estas cosas) se habían quejado varias veces de que ladraba. Digo yo, qué hace un perro si no es ladrar cuando se acercan desconocidos a casa?

Después de quejarse varias veces y de hacerle algunos destrozos en el jardín, al final han hecho desaparecer al perro. ¿Cómo puede ser tan mala y tan cruel la gente? ¿qué culpa tendría el pobre Núbol? Núbol, allá donde estés, siempre nos acordaremos de ti y de lo bien que nos lo has hecho pasar a todos.

Bueno, lo dejo aquí, que estoy llorando como una madalena.

Núbol, t'estimo molt.

He editado para quitar el nombre del pueblo, a pesar de las muchas ganas que tengo de hacerles boicot, es un pueblito metido en un valle del Pirineo catalán y que vive del turismo. Pero no quiero causarle más problemas a mi cuñada, así que me quedo con las (inmensas) ganas. No se merecen ni el aire que respiran.